–El hombre, muy conocido en la localidad, llevaba al menos una semana muerto
Emilio Garcia / redacción.-Luctuosa noticia esta navidad en Castrocalbón. El cadáver de Toño «el rana” (en Castrocalbón todos los vecinos tienen mote o apodo) fue hallado durante estas fiestas navideñas en avanzado estado de descomposición en su domicilio en la calle de la carretera. El vecino del pueblo, que había trabajado toda la vida en hostelería (camarero jubilado) en Asturias, era muy conocido en la localidad de donde es oriunda su familia, por frecuentar los bares del pueblo, pero nadie notó su ausencia durante más de una (o dos) semanas. De hecho el periódico «La Bañeza Hoy« fue el primero en alertar de su “desaparición” el jueves 18 de diciembre a mediodía a un vecino de su calle y a su familia en el bar de Loro por la tarde, cuando le fuimos a meter al buzón el periódico anterior –era suscriptor nuestro desde hace mas de un año–, la edición vespertina/ suplemento especial del homenaje a la UME en el pueblo, y nuestro repartidor local, en su buzoneo del periódico, se percato que aún tenía en el buzón sin sacar el periódico de la semana anterior. De hecho familiares suyos, -Mari, la del bar Loro-, habían reparado en su ausencia desde el domingo anterior –y era jueves– (solía ir todos los días al bar), pero un incidente en este verano, en el que también desapareció por una semana, y la falsa creencia de un vecino que dijo que le había visto en la parada del autobús esos días (para ir al banco a La Bañeza a cobrar la paga extraordinaria), relajó la preocupación por él hasta al menos una semana después cuando familiares, que hacía muchos días que no le veían, fueron a llamar a su puerta encontrando el cadáver y/o un fuerte olor a podrido, dándose entonces la alarma al alcalde de Castrocalbón, Guardia Civil de La Bañeza y a los servicios médicos, que sólo pudieron certificar que llevaba muerto desde hacía bastantes días.
Fuentes vecinales dijeron a este periódico que habría sido hallado en su cama y que sufrió una muerte no violenta (quizás un fallo cardiaco –hipótesis–) posiblemente mientras estaba durmiendo, y ya no se despertó. La coincidencia con las celebraciones navideñas, celebraciones caseras, el mayor jaleo del pueblo –vienen turistas a pasar la navidad– y el frío (que hace que la gente salga menos de casa y casi no ande por las calles), llevó a que nadie notara su ausencia durante más de diez días, por lo que testigos en el lugar de los hechos comentaron a este periódico que cuando fue hallado, a pesar del frío de estos días, tenía un «fuerte olor« (=estaba en un avanzado estado de descomposición),
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