E. García / redacción.- Cuando yo era pequeño era normal que la gente tuviese, en nuestros pueblos, una vaca, varios cerdos y gallinas. Todas las casas de campo de León estaban orientadas para el autoconsumo y disponían de cuadra, pocilga, gallinero, huerto y patio. Mi abuelo apenas compraba aceite y para ello (tras la guerra civil) vendía huevos en la tienda. La Agenda 2030 impuesta por Soros y locos multimillonarios que creen que sobramos 6.000 millones de personas y nos quieren esquilmar (para ello inventaron las vacunas covid, que no previenen el covid ni la transmisión pero provocan trombos, ictus y problemas cardiacos) parece que quiere acabar con todos (para vivir ellos bien teniendo más espacio en el planeta Tierra). Como el engaño covid no funcionó se inventaron el cambio climático –imponiendo automóviles eléctricos que contaminan cien mil veces más que los diesel (ya no te digo cuando arden por golpes en sus baterías, con incendios imposibles de apagar–). Y ahora están con la guerra de Ucrania intentando provocar a Rusia (Biden y Macrón provocaron a Putin para que hubiese una invasión para empobrecer a Europa y hacernos morir de hambre –para ello volaron el gasoducto Nord Streem (no lo voló Rusia sino nuestros aliados) –así encarecieron el gas (arruinando a Alemania, antes motor de Europa, que ha tenido que cerrar varias fábricas de coches), subió el diésel, todos los alimentos y así han logrado –junto con el fomento de la inmigración ilegal– que Europa sea más pobre. Y ahora quieren que si Putin no nos manda un misil nuclear (llevan Ursula von der Layen y Macron meses provocándole) todos nos muramos de hambre o nos maten en asesinatos como ocurre cada poco en mercadillos navideños o el otro día en Holanda (aunque esto lo tapan: en Navidad hubo en Alemania, en Inglaterra cada poco, en Francia, hace 6 dias en Holanda... como los ha habido ya en España). En fin, parece que los ricos multimillonarios de izquierdas de la Agenda 2030 quieren que nos muramos de hambre. El NOM (Nuevo Orden Mundial –el que inventó la plandemia covid exagerando lo que era una «gripecilla» según Fernando Simón– se dio cuenta que sus medidas de control de la población en plandemia covid, donde nos encerraron como nunca hicieron ni los nazis a los judíos, en la España rural fallaban. Sí se puede controlar a la población en las ciudades (el miedo y el hambre, la falta de espacio, el hacinamiento y la falta de alimentos doblegarían pronto a los ciudadanos) pero, en el campo, la gente es autosuficiente: siembra la huerta, cría sus gallinas... que le dan huevos, y por eso se inventaron la gripe aviar (ahora las gallinas tosen y habrá que vacunarlas). Llevan años arruinando el campo en Europa en un plan malvado de estos locos del Nuevo Orden Mundial. Han acabado con las tierras agrícolas llenándolas de paneles solares (contaminantes aunque esta parte no te la explican –hay tal producción de electricidad renovable que muchas veces esta se desperdicia porque no se puede aprovechar en la red–). Y ahora quieren acabar con la subsistencia de las personas con la prohibición de tener gallinas. Inventaron una norma – Real Decreto 637/2021, de 27 de julio– en 2021 por lo que es ilegal tener gallinas y comer huevos criados por ellas si no se da de alta la explotación avícola. Esta norma se hizo obligatoria el 1 de enero de 2024 (es decir, hace 15 meses), y establece multas de entre 600 y 4.000 euros para el que tenga un gallinero en su casa sin darse de alta como «explotación avícola de autoconsumo». Aunque mucha gente no sabía nada, las últimas semanas el tema ha saltado a la luz al hablarse, en diversos medios de comunicación, de las cuantiosas multas a las que se enfrentan los vecinos de los pueblos que tengan sus gallinas en casa. En Galicia fueron los primeros en quejarse –y en León la gente no se ha quejado porque la mayoría desconoce la nueva normativa que establece las normas básicas para la ordenación de las granjas avícolas–. Aunque este decreto se publicó en 2021, su disposición séptima determinó que ciertas normas, como los artículos 5 y 6, no entrarían en vigor hasta el 1 de enero de 2024 para las explotaciones avícolas ya existentes. Por lo tanto, actualmente, tanto las explotaciones antiguas como las nuevas, incluidas las granjas reducidas y las de autoconsumo, deben cumplir con las directrices legales para evitar posibles sanciones.
Registro obligatorio
El Real Decreto impone diversas obligaciones, incluso cuando no se pretende comercializar con la granja o explotación avícola. En particular, los titulares de explotaciones de autoconsumo están obligados a efectuar una comunicación previa para que se incluyan en el Registro General de Explotaciones Ganaderas (REGA). «Este trámite es esencial para garantizar la trazabilidad y seguridad alimentaria, permitiendo a las autoridades sanitarias actuar eficazmente en caso de brotes de enfermedades aviares» explican (vamos, que la gripe aviar es una excusa para controlar los gallineros, como la gripe-covid fue una excusa para controlar a la población, imponiéndonos mascarillas en mitad del campo o monte, porque el ministro tenía un chanchullo con el comisionista y así se pagaba las putas).
Nueva norma
Pero volvamos a las casas. Nuestra comarca tiene gallineros en muchas casas, y la gente de nuestros pueblos –la mayoría– desconoce –así lo ha comprobado «La Bañeza Hoy»– la nueva normativa en vigor desde hace unos 15 meses. Es decir, si la Junta de Castilla y León quisiera, mañana podría hacer una inspección, y todo aquel vecino que tuviera un gallinero sin dar de alta, podría tener que pagar una multa de medio millón de pesetas. Y es que, aunque puede parecer que disponer de los huevos de gallinas de nuestra propiedad y destinarlos al autoconsumo es legal, lo cierto es que la ley obliga expresamente, desde el año 2024, al registro de estos animales. De lo contrario, consumir sus huevos va en contra de la ley y puede acarrear sanciones y multas. Es importante mencionar que, aunque para inscribir las explotaciones en el REGA generalmente se requiere una autorización previa, las de autoconsumo están exentas de este paso, sin embargo, deben cumplir con otras obligaciones, como identificar a un veterinario de referencia al que recurrir en caso de problemas sanitarios, según lo establecido en el artículo 6.11 del citado decreto.
Trámites gratis
La buena noticia es que los trámites son gratuitos (foto del papeleo que hay que presentar), pero te llevará una mañana ya que hay que darse de alta, hay que dar de alta la explotación (aunque sea tu casa), ir a por un plano catastral de la ubicación de la casa o finca donde tienes el gallinero, demostrar que es de tu propiedad o que hablas en nombre del representanle legal del mismo, llevar un papel al ayuntamiento a que te lo tramiten, acreditar la posesión de la finca o casa donde tienes la «explotación avícola» (máximo 30 gallinas para autoconsumo=no puedes vender huevos, hablamos de gallineros para consumir tus huevos en tu propia casa). La mala noticia es que, tras el incendio de la Oficina Agraria de La Bañeza –que publicamos en este periódico semanas atrás en portada– tendrás que desplazarte, para hacer estos trámites, a Santa María del Páramo. Y eso sí, de que tu «explotación avícola»(=gallinero) esté dada de alta en la Junta, podrán mandarte veterinarios a tu casa para comprobar las condiciones en las que viven tus gallinas (exigen un techo, para que las aves que vuelen no les caigan sus heces encima y las contagien de gripe aviar) y que tengan agua en abundancia. ...y si hay (o se inventan) un brote de gripe aviar, el Gobierno sabrá quien tiene gallinas autorizadas y podrán asesinártelas (como en EE.UU.) y así no tendrás huevos para comer... porque con todas estas medidas del Nuevo Orden Mundial se trata de que los pobres nos muramos de hambre en una futura pandemia o guerra.
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